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Análisis de Legionella

Qué exige la normativa, con qué frecuencia hay que analizar y cómo se realiza el ensayo según la norma UNE-EN ISO 11731.

El análisis de Legionella es una pieza central en la prevención y el control de la legionelosis. Consiste en tomar muestras de agua de los puntos críticos de la instalación y analizarlas en laboratorio para detectar y cuantificar la presencia de la bacteria. Es obligatorio para las instalaciones de riesgo recogidas en el Real Decreto 487/2022.

Qué instalaciones están obligadas

La normativa vigente exige análisis periódicos en instalaciones consideradas de riesgo, entre ellas:

  • Sistemas de agua caliente sanitaria (ACS)
  • Torres de refrigeración y condensadores evaporativos
  • Sistemas de agua climatizada (spas, jacuzzis, piscinas)
  • Sistemas de riego por aspersión en ámbito urbano
  • Fuentes ornamentales con aerosolización
  • Otros sistemas capaces de generar aerosoles

Con qué frecuencia hay que analizar

La periodicidad depende del tipo de instalación, de su clasificación de riesgo y de los resultados anteriores. Como referencia general:

  • Agua caliente sanitaria (ACS): trimestral para Legionella spp. y semestral para Legionella pneumophila en instalaciones prioritarias (hospitales, residencias). Anual en el resto.
  • Torres de refrigeración: mensual o trimestral, según el tratamiento aplicado y el historial de resultados.

La frecuencia exacta la fija el plan de la instalación —PPCL o PSL— a partir de su evaluación de riesgos, y puede ser más estricta que estos mínimos. Consulta las frecuencias que recoge la normativa para tu tipo de instalación.

Método de análisis: UNE-EN ISO 11731

Los análisis se realizan mediante cultivo según la norma UNE-EN ISO 11731, el método de referencia reconocido internacionalmente para la detección y el recuento de Legionella en muestras de agua. Es el que garantiza la validez del resultado ante una inspección sanitaria.

Plazos de entrega de resultados

El cultivo requiere un tiempo de incubación que no se puede acortar. Los plazos habituales son:

  • Resultados preliminares: entre 7 y 10 días.
  • Informe final completo: de 10 a 14 días desde la recepción de la muestra en el laboratorio.

Si necesitas el informe para una fecha concreta (una inspección, la renovación de una licencia), conviene solicitar la toma de muestras con al menos tres semanas de margen.

Cómo es el proceso

  1. Contacto y evaluación. Se revisan las características de la instalación y se define el plan de muestreo: cuántas muestras, de qué puntos y con qué frecuencia.
  2. Toma de muestras. Personal técnico cualificado recoge las muestras siguiendo protocolos estrictos, para que sean representativas del estado real de la red.
  3. Transporte refrigerado. Las muestras viajan al laboratorio en condiciones controladas de temperatura, dentro del plazo máximo admitido.
  4. Análisis en laboratorio. El laboratorio acreditado procesa las muestras según la ISO 11731.
  5. Informe. Se emite un informe detallado con los resultados y su interpretación.
  6. Acciones correctoras. Si algún resultado supera los límites establecidos, se plantean las medidas a adoptar y los plazos.

Por qué importa hacerlo bien

Cumplimiento normativo

El RD 487/2022 exige los análisis y su registro documental. No tenerlos es una infracción sancionable.

Protección de la salud

La detección temprana evita brotes de legionelosis, una enfermedad grave y de declaración obligatoria.

Validez ante inspección

Solo los análisis hechos en laboratorio acreditado y con el método normalizado sirven como prueba de cumplimiento.

Responsabilidad del titular

La responsabilidad última recae siempre en el titular de la instalación, no en la empresa contratada.

¿No tienes claro qué frecuencia te corresponde?

La periodicidad de los análisis no es la misma para todas las instalaciones: depende de su clasificación de riesgo y del plan que tengas implantado. Si no lo tienes claro, puedes exponer tu caso y te orientamos sobre qué te aplica.

Cómo elegir una empresa →